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Escuela Taller Casco Histórico IV

Entre los programas dedicados a favorecer la inserción laboral de los jóvenes destaca la Escuela Taller “Casco Histórico”. Ya en su cuarta edición, el proyecto incide en la formación tanto teórica como práctica de oficios tales como albañilería, carpintería y cerrajería.

Profesiones sin el glamour de la informática y las nuevas tecnologías, a las que los jóvenes se acercan en mayor medida, pero que su necesidad, en cualquier sociedad, reivindica un hueco en ella y un mayor índice de alumnos debido a su enorme futuro profesional. Su director, Antonio Martínez, comenzó en el proyecto de Escuelas Taller en el 92, como profesor gestor en Ateca. Pasó a ser director de esa Escuela que tendría varias ediciones (Ateca I, II y III). Desde el año 96, se incorporó al proyecto Casco Histórico, que ha dirigido desde sus inicios hasta llegar a nuestros días con Casco Histórico IV. Con él hablamos de lo que supone la experiencia de esta Escuela Taller.

Casco Histórico


¿Cómo surgió la idea de crear la Escuela Taller “Casco Histórico”?

La Escuela Taller Casco Histórico comenzó a finales del año 96 como una idea de técnicos y políticos del Ayuntamiento de Zaragoza, en el área de acción social, para poner en marcha programas públicos de empleo y formación como una parte más del plan integral que en ese momento se iba a poner en marcha para desarrollar el casco histórico. Luego lo han ido siguiendo las nuevas corporaciones y ya hace un tiempo que nos incorporamos al IMEFEZ como uno de sus programas .


¿Quién colabora en este proyecto?

Los proyectos de escuela taller, y este es uno más, son proyectos que tienen un organismo madre que apadrina los programas, que era el INEM hasta la transferencia de las políticas activas al INAEM. Ahora es el INAEM y un ente promotor, que es como se denomina en la normativa y es el que solicita mediante proyecto memoria la escuela taller, los que se ocupan de financiarlo. Hay una parte financiada por el INAEM a través de fondos INEM y a través de la participación del Fondo Social Europeo y, la otra parte, que la cofinancia la entidad promotora, en este caso es el Ayuntamiento de Zaragoza, a través del Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial.

Requisitos


¿Reciben muchas solicitudes para apuntarse a los cursos?

Depende. Realmente, si contásemos mucha gente que luego no puede acceder... Hay una gran masa de inmigrantes interesados, pero con la mayoría de ese colectivo no se puede trabajar por motivos de papeles. Luego depende de las especialidades y del momento. Ahora somos una muy buena opción, después de la secundaria obligatoria, porque los chicos tienen la obligación de acabar a los dieciséis años y es la edad a la que nosotros les podemos acoger, ya que aquí proporcionamos formación a personas mayores de 16 años y menores de 25. Si el curso acaba de empezar tienes menos demanda. Si está recién terminado es mejor momento, tienes más demanda. Luego, hay diferencias en cuanto a las especialidades y, también, si se ponen en marcha varios proyectos a la vez. En general, no estamos teniendo problemas para cubrir los cursos. Sin que se nade en la abundancia, porque desde hace tiempo se ha notado un progresivo abandono de algunos oficios por los jóvenes, a pesar de los elevados índices de inserción laboral y los salarios que presentan estas especialidades. El joven español tipo, aunque no tenga oficio ni estudios, tiene cierta reticencia a acercarse a algunos oficios, fundamentalmente debido al concepto erróneo que sobre ellos tiene. Sobre todo a la albañilería, que en parte va quedando como una especialidad en la que hay otros colectivos que van dirigiéndose a ella. En general, sin tener una gran abundancia de alumnos no solemos tener problemas para completar los grupos.


¿Qué requisitos son necesarios? ¿Se exige a los alumnos algún tipo de conocimientos previos en la materia?

Hay un requisito que es indispensable que es ser desempleado inscrito en la oficina correspondiente junto con la edad, ya que tienes que ser mayor de 16 años y menor de 25. En cuanto al resto de los requisitos, se atiende a las propias características del programa y a lo que nos manda la orden ministerial de noviembre de 2001 que rige las escuelas taller. El espíritu de ella es que cualquier persona sin formación y con esas características que hemos dicho pueda tener acceso. Especialmente, cuando hablamos de la selección inicial que se realiza en las oficinas de empleo con un grupo mixto en la que se hace una selección de todos los alumnos. Realmente, cuando luego se tiene que cubrir una plaza que se crea por bajas posteriores, puede tenerse en cuenta la experiencia previa. Pero es que es difícil que jóvenes con experiencia se hallen en situación de desempleo y hemos comprobado que, en la mayoría de los casos, es más importante una actitud positiva que tener experiencia previa.

{mospagebreak }Formación


¿Qué formación reciben los alumnos?

Intentamos que sea una formación lo mas integral posible, teniendo en cuenta que estamos en uno de los subsistemas de la formación profesional y que, en ningún momento, tenemos que ocupar espacios de otros subsistemas. La formación profesional tiene su ámbito al igual que la formación continua y nosotros estamos en la formación ocupacional, aunque con la especialidad de que las escuelas taller son programas de 2 años de duración y, por tanto, con una exigencia y con unos objetivos más elevados que los que pueda tener un curso corto. Se intenta dar una formación integral en oficios tradicionales. En esta formación, sin dejar de lado la teórica, como la tenemos entendida, se hace especial hincapié en la práctica, dado el perfil de los chavales que acuden y las demandas del mercado de trabajo. Se pretende dar una formación laboral en cuanto a derechos y deberes, cumplimiento y hábitos. Es importante que el alumno se acostumbre a lo que es participar en el trabajo de manera que le sea posible sobrevivir en el mercado laboral, que es lo más difícil para los jóvenes, por desconocimiento de muchas maneras de actuar y de lo que es el mundo de la empresa. En nuestra formación ocupa un lugar relevante todo lo relacionado con seguridad e higiene. En esta escuela tenemos un 50% de menores de edad. Menores o mayores, los alumnos necesitan mucha formación. En la formación nosotros creemos que esta una de las claves de que las cifras de siniestralidad que se están manejando en el mercado laboral vayan bajando. La formación básica que venga a completar la base de cada alumno y la posibilidad de acceder a una titulación oficial forman parte también del programa dentro del mismo horario. También se lleva a cabo la formación denominada juego de empresas. Se trata de que sepan como funciona una empresa siendo ellos protagonistas de su gestión. Transformamos los talleres, durante un tiempo determinado en, empresas "reales", presupuestando, calculando costes de personal, de materiales, tiempos y demás. Se imparten 30 horas de informática básica, lo que la orden ministerial llama alfabetización informática, que pretende que nadie salga sin dominar un poco el ordenador. Nos preocupamos por todo aquello que pueda ser interesante para el alumno como puedan ser visitas, ferias, otra formación adicional que se considere adecuada, etc.

Aparte de la formación académica y práctica, ¿se indica cómo y dónde buscar trabajo, la manera de redactar un currículum vitae o de afrontar una entrevista personal?

Sí, realmente existen dentro de la escuela programas específicos de formación en este sentido tanto los que damos con medios y materiales propios, en el IMEFEZ, como cuando hemos necesitado apoyo por medio de unidades de promoción y desarrollo y de sindicatos, que muy gustosamente lo han hecho. Aparte de que el IMEFEZ tiene su propia estructura de inserción. Habitualmente, esta escuela tiene la costumbre de hacer la mayoría de los primeros contactos para la inserción.

 

Cuáles son las especialidades que la Escuela Taller abarca?

En la escuela taller tenemos carpintería, albañilería y cerrajería que, en realidad, es un taller integral de metal basado en soldadura, algo de calderería, trabajo con el hierro fundamentalmente. Hay que tener en cuenta que la especialidad que sustenta a las demás es la albañilería.

¿En qué proyectos están trabajando?

En este momento, estamos en la primera fase de las cuatro que compone la Escuela Taller. Estamos en la fase de formación en alternancia con la práctica, lo que comúnmente llamamos fase de beca, porque los alumnos todavía no tienen contrato. Son seis meses en los que la escuela va viendo si realmente el alumno tiene interés por aprender el oficio y aquél vaya comprobando si su elección fue correcta y va a dedicarse a esa especialidad. Son seis meses en los que al alumno lo único que se le pide, básicamente, es cumplimiento laboral de puntualidad y asistencia, una buena predisposición para el aprendizaje, puesto que es algo voluntario, y el cumplimiento de todos los aspectos relativos seguridad e higiene en el trabajo. En los talleres, en madera y metal, los alumnos van haciendo una serie de prácticas que conllevan su aprendizaje casi por sí mismo, aunque, en realidad, a lo largo del programa lo que hacemos es movernos a partir de unas obras que tenemos de albañilería, en la calles Trinidad nº 5 y Agustina de Aragón nº 19, que están en proceso de consolidación, mientras hacemos prácticas de albañilería en otro edificio. Esas obras conllevan una serie de prácticas para el propio oficio de albañilería y para el resto de las especialidades. Se han buscado obras que permitan alcanzar una serie de competencias concretas que correspondan lo más posible con los certificados de profesionalidad. Los talleres tienen que hacer muchos de esos trabajos que serán destinados a esas obras: carpintería, puertas, ventanas, rejas, balcones. Además se llevan a cabo todos aquellos trabajos y prácticas que puedan proporcionar la formación que se ha programado. Esto lleva consigo buscar otra serie de prácticas que completen el currículo de los alumnos.

Seguridad e higiene

A pesar de que el índice de siniestralidad es el menor desde hace ocho años, ¿comprenden los alumnos la necesidad de la seguridad e higiene en el trabajo?

Esta escuela se ha caracterizado por ir un poco tirando de este tema cuando no estaba tan en boga. Llevamos desde el año 96. Acababa de salir la ley de prevención de riesgos laborales, salió poco después el reglamento de los servicios de prevención. Siempre he creído que había que potenciarla y algunas de las mejoras que nos proponemos en cada proyecto para el siguiente hacen referencia a esta materia. Realmente es un espacio en el que damos mucha formación, no sólo formación propia, acudimos también a formación especializada, es el caso de bomberos, sindicatos. Queremos que oigan de diferentes personas y organismos el mismo mensaje. Que se resume en que el alumno entienda la seguridad e higiene no sólo como una obligación, sino como un derecho. Si llega a entenderlo como un derecho, casi te lo va a exigir, más que cumplirlo a regañadientes. Es un buen objetivo. Que sea no una actividad complementaria sino parte de la formación base y que sea un criterio a la hora de elegir empresa. Los primeros diez días están solamente recibiendo únicamente formación en seguridad e higiene. Al principio, cuando dependíamos del Ayuntamiento, había un servicio de prevención propio y algunos aspectos conveniados con la MAZ. Se hicieron evaluaciones iniciales de riesgos, evaluaciones de puestos, con las mejoras correspondientes que se llevaron a cabo después. Hemos mejorado en instalaciones, hemos renovado maquinaria, tenemos maquinaria nueva con normativa CE, con todo tipo de seguridades, todo tipo de EPIS, y una serie de medidas previas y más generales como son, por ejemplo, la costumbre de no entrar en las obras hasta que el tema estructural esté seguro. El Ayuntamiento, a través de la Sociedad Municipal de Rehabilitación, suele contratar con empresas profesionales lo que son estructuras o cubiertas, para evitar los riesgos mayores en este colectivo.

{mospagebreak }Inserción laboral

¿Cuál es el grado de inserción laboral?

Los últimos datos que sacamos, al día siguiente de acabar la Escuela Taller anterior, fueron que un 80% por ciento de los alumnos tenían trabajo ya o acordado para pocas semanas después. Ese número ha ido aumentando y la última noticia que teníamos era que todos los alumnos salvo uno, que estuvo sólo los seis últimos meses y no alcanzaba de ninguna de las maneras los objetivos de inserción aunque sí que avanzó en otros terrenos, consiguieron trabajo.

¿Realizan algún tipo de seguimiento a los alumnos, una vez ya colocados, para comprobar el nivel de estabilidad laboral que tienen?

Sí, aunque hasta el momento nosotros hacemos un seguimiento muy de Escuela Taller, pero muy efectivo gracias a la personalización. En la actualidad hemos comenzado con el seguimiento institucional, más homogéneo para todos los programas que se lleva a cabo a los 3, 6 y 12 meses de la finalización del proyecto.

 

En cuanto al seguimiento personalizado por parte del Centro podríamos decir que hay dos tipos: primero los alumnos se sienten muy a gusto en la escuela y suelen venir y contar cual es su situación; luego nosotros, cada cierto tiempo, solemos hacer un repaso de cómo están los chavales que actualmente se ha institucionalizado en los tres momentos anteriormente citados. Se da el caso de que algún alumno pierde el trabajo por alguna razón o quiere cambiar y, en ocasiones, se les vuelve a gestionar la colocación si ello es posible. Pero en cualquier caso no se trata de adoptar una postura paternalista. El alumno pasa a ser trabajador y cada uno mantiene el puesto de trabajo por sí mismo. Hay casos de alumnos que vienen aquí con situaciones malísimas en lo social y personal, que ahora están ocupando puestos fijos y llevando trabajadores a su cargo. Pero tampoco nos sustraemos a la temporalidad que rige, en parte, el sistema laboral en España.

¿Han observado si algún número de alumnos se ha decantado por el autoempleo o se han unido para crear una empresa?

Ha ocurrido en ciertas ocasiones. Hemos tenido desde el primer proyecto dos ejemplos de autoempleo. Pero, progresivamente, se ha ido viendo que el perfil, la edad media de los alumnos, que en nuestro caso es de 18 años, su preparación, situación económica; hace que aun explicándoles como una opción más lo que es el autoempleo, hoy en día, no sea la principal salida. Realmente, en la mayoría de los casos, se requiere una experiencia laboral posterior, conocer más ese mundo y haber alcanzado otra edad. Los mejores ejemplos que hemos tenido han sido de alumnos que, después de pasar por la empresa, además de pasar por la escuela, conociendo más como funciona el mercado, han optado por el autoempleo.

¿Tienen algún convenio con empresas para que los jóvenes se incorporen una vez finalizado el programa? En general, ¿éstas se interesan y colaboran con el proyecto?

No tenemos ningún convenio. Lo que sí tenemos son empresas que ya desde el principio, del primer proyecto de la escuela taller, han ido colaborando con nosotros. Además estamos abiertos siempre a otras, que vamos incorporando. ¿Si se interesan? No se puede generalizar. Normalmente, encontramos una buena acogida cuando se contacta con ellos y se les dice que a los jóvenes se les ofrece una formación de calidad y se les dan una serie de garantías, hasta cierto punto, por nuestra parte. Creo que es el momento de dar un paso más de implicación por su parte. No podemos pretender asegurar una contratación laboral a dos años vista porque el mercado laboral es volátil, pero lo que intentamos con alguna de ellas es ver qué tipos de perfiles y qué especialidades dentro de los oficios podría ser bueno trabajar, ya con el objetivo de determinados puestos en ciertas empresas. No obstante creemos que muchos empresarios desconocen el recurso ya que el programa de Escuelas Taller apenas ha tenido difusión, aunque parece que esto está cambiando.

¿Cuál de esas especialidades prevén que pueden ser más interesantes para encontrar trabajo?

A veces te pierdes en las previsiones porque dependen de cosas que son ajenas al propio mercado o imprevistas como los acontecimientos acaecidos recientemente. Pero lo que nosotros vemos en la calle es que los oficios que impartimos están siendo demandados en el mercado y lo van a ser más. No debemos olvidar que independientemente de proyectos que están pendientes y que pueden salir, como el tema de la Expo, lo que sí que va a comenzar es la construcción de 12 ó 14.000 viviendas entre Valdespartera, lo que queda de Goya, etc. La construcción sigue siendo un sector pujante en Zaragoza y lo que nosotros tenemos aquí son oficios relacionados con ella. Intentamos abarcar lo más posible. No formamos especialistas sino que pretendemos dar una visión completa del oficio y que tengan muchas salidas. En la fase final, sí que intentamos especializar un poco a las personas una vez que han pasado ya por todo y vemos dónde pueden ir. En el gremio de la madera tenemos exalumnos colocados en empresas de muy diferente tipo: desde restauración de bienes inmuebles de cierta calidad hasta carpintería o montajes de muebles. De lo que se trata es de ofrecer un amplio abanico en las especialidades de manera que cada perfil encuentre un sitio en el que poder trabajar. En cuanto al metal, todos sabemos la demanda de soldadores y caldereros que tiene nuestro país y que, en muchos casos, obliga a contratar trabajadores procedentes de otros. De momento, nosotros no percibimos ninguna bajada en la demanda de estos oficios.

Valoración

¿Se muestran satisfechos con el rendimiento que demuestran los jóvenes?

Es un poco como todo en la vida. La Escuela es el reflejo de la diferencia entre las personas como ocurre en la Universidad o en la formación profesional. Cada alumno es un mundo. Digamos que sí hemos percibido en la juventud una cierta dificultad para hacerse a lo que es un trabajo, con lo que significa de responsabilidad, de horarios, de cumplimiento laboral, de saber que nada te va a venir dado sino que te va a costar un esfuerzo. Aunque es algo que no deberíamos achacar a los jóvenes porque es el reflejo de cómo las personas más mayores los vamos llevando. La sociedad actual pone al alcance de la mano de los jóvenes las cosas con una cierta facilidad y eso hace que tengan una visión más inmediata de lo que quieren. Si para ello tienen que enganchar de peones temporales en un sitio, valoran más esa inmediatez que el invertir en su formación para el futuro. Aunque, a lo largo de la historia, la gente mayor siempre ha hablado de los jóvenes de esta manera y eso hace pensar que, tal vez, exigimos de ellos un comportamiento que tardarán un tiempo en adquirir.

¿Cómo califican la experiencia hasta ahora?

La experiencia es buena, gratifica, es muy motivadora. Trabajar con personas y ver cómo crecen en lo personal, en lo laboral, cómo se insertan socialmente a través del trabajo, que es la única manera en la que una persona puede insertarse, es muy gratificante. Pero hay que reconocer que la apuesta que nosotros hacemos por la gente con dificultades conlleva trabajo, sufrimiento, algún fracaso también, porque no llegamos a todas las problemáticas. A veces somos malentendidos, se cree que somos el recurso para todo tipo de problemas. Eso hace que todo sea más difícil porque cada recurso está destinado a las personas que están preparadas. Pero es una experiencia muy buena. Trabajar con chicos y chicas que aprenden, que hacen una serie de trabajos de los que se pueden sentir orgullosos y que, luego la mayoría de ellos, entren a trabajar percibiendo un buen sueldo.

A lo largo del programa“Casco Histórico”, ¿hay alguna cosa que les gustaría hacer que no han podido llevar a cabo?

En cualquier proyecto hay que querer siempre progresar. Lo que nos proponemos es mejorar aspectos de una Escuela a otra. Tener siempre una dinámica en que no nos demos por contentos. Habría sido interesante combinar un programa que en su momento se vio imposible y, sin embargo, ahora se ha visto que con ciertas voluntades para otros colectivos se ha podido hacer. Sería intentar relacionar a los chicos restauradores de los edificios con el uso de esas viviendas, que luego son viviendas sociales de alquiler. Estaría bien que pudieran tener algún elemento diferenciador a la hora de optar a ellas, un elemento de discriminación positiva para ellos puesto que algunos se encuentran en una situación económica y social que les convierte en candidatos adecuados y han colaborado en esa restauración. Un tema sangrante es el de los chicos que son frontera, que son límite, que están ahí en una situación en la que no tienen una minusvalía reconocida pero que difícilmente van a ser competitivos en el mundo laboral. Echamos en falta tener acceso a más empresas de inserción especializadas, incluso tener alguna que tuviese alguna relación con nuestros proyectos. Sería necesario arbitrar medidas para poder contratar en su momento a jóvenes inmigrantes que no dispongan todavía del permiso de trabajo, asegurando que lo tengan en la fecha en la que deben ser contratados.

 

Por lo demás, nuestros objetivos formativos han ido cumpliéndose y el proyecto ha sido bien acogido por las diferentes corporaciones municipales. Debido a lo que el Centro supone, en el corazón del casco histórico zaragozano, supondría una gran mejora para los usuarios la continuidad del mismo.