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Javier Galán

Historia éxito Javier GalánYo pensaba que cuando ya tienes cierta edad conoces muy bien tus capacidades. También vivía convencido de que el mundo que me rodeaba no iba a cambiar en lo esencial, y que sólo se podía mejorar en lo puntual: calidad, salario... pero el mundo cambió.
 
Admitirlo me llevó cierto tiempo, y remontar cada día el golpe que supone ver que tus esfuerzos ya no generan, tus llamadas no son respondidas y que tu curriculum sea uno de entre millones que pelean por no sucumbir se lleva todas tus energías.
 
Es por eso por lo que solicité la beca. Iba a ir a un país con menores salarios pero mayores oportunidades. Estos meses estoy trabajando como si tuviera veinte años y está dando sus frutos. Éstos al principio son imperceptibles, y aunque ahora no me atrevo a llamarlos certezas, sí que me devuelven seguridades.
 
En esta tierra si permaneces con los ojos bien abiertos hay mucha gente que quiere que hagas algo con ellos, pero no saben cómo acercarse a ti, de modo que en Polonia hablar el idioma es un plus, así como el mostrarte abierto y receptivo. Por eso puedo deciros que voy a continuar por aquí en varios proyectos. Son eso, proyectos, pero si he hecho este esfuerzo es porque quiero invertir mi energía en lo que me devuelva la ilusión y que, todo sea dicho, me remunere.
 
En mi caso este programa no es sólo una oportunidad, es un punto y aparte. Desde que puse pie en Polonia, mi cabeza se ha despejado, mi mundo laboral se está reactivando y he vuelto a creer que aunque el mundo que yo conocía nunca será el mismo, he vuelto a subir el peldaño desde donde avistar nuevos horizontes e ir a por ellos.
 
Si has pasado la treintena o la cuarentena y todo esto que he escrito te suena de algo, no debe importarte volver a ser el chaval de prácticas, porque si adonde vas no son tontos, pronto volverás a tener entre manos eso que tanto echabas de menos y que hace poco parecía tan lejos del alcance de tu mano.