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Carmen Marín

carmen marin en arduinoUna experiencia en el extranjero es siempre positiva y de crecimiento personal, independientemente de otros resultados o aspiraciones. En mi caso, con 41 años cumplidos y dos hijos pequeños, ha supuesto como imaginaréis, un gran sacrificio personal. No obstante creo firmemente que en la vida hay que asumir retos constantemente, y apostar por un desarrollo profesional lo más dinámico y amplio posible.

Aposté por participar en el programa Leonardo por razones obvias de trabajo en un entorno internacional, mejora de idioma y apertura de horizontes. Pero querría ir un poco más allá con el análisis. En un mundo absolutamente globalizado y en concreto, en una UE con cada vez menos fronteras, el pensar "en europeo" es impresindible. Nuestra casa va con nosotros allá dónde vamos, y tener dudas o apegos innecesarios sólo va a hacerte perder oportunidades tremendamente valiosas.

Estar en un país de lengua minoritaria y no inglesa proporciona otros desafíos a los que es apasionante hacer frente (y a menudo, un quebradero de cabeza) porque sí, todo el mundo habla inglés pero TODO está escrito en sueco, supermercados, manuales de instrucciones de lavadoras comunitarias o señales por las calles... :)

Estos meses he estado incorporada al prestigioso equipo de ARDUINO VERKSTAD, rama de Arduino en Suecia, a las órdenes de David Cuartielles, uno de sus creadores. Es una empresa diferente, muy abierta en todos los sentidos, y tremendamente creativa.

Estar permanentemente rodeada de personas muy brillantes en los ámbitos de la electrónica, la programación, el diseño industrial y la ingeniería en general, en equipo absolutamente internacional, con personas de medio mundo,  ha sido para mí un verdadero lujo y una fuente constante de aprendizaje e inspiración.

Como proyectos en concreto, y oportunidades a medio plazo, he estado trabajando en impresión 3D y en la puesta en marcha de un MakerSpace, entre otras cosas. Ambas cosas espero implementarlas a mi vuelta y seguir trabajando en ello en Zaragoza. Después de todo esto, no sería necesario que os dijera que todo el mundo debería de participar en una experiencia así.

A mí me gustaría agradecer a Eve-Marie Costa, profesora del curso de Mobilité Internacional en el que me habló de este programa, también a Anabel Díez de Zaragoza Dinámica, por su simpatía, cercanía y ayuda con todos los trámites, y por supuesto a David Cuartielles, por creer en mí, y por su generosidad a todos los niveles en este precioso proyecto.

Gracias a todos, ójala que en nuevas ediciones muchísimas más personas puedan beneficiarse del Programa.

Carmen Marín
Ingeniera Mecánica por la Universidad de Zaragoza